Corrrrrrnify!!

Cornify

miércoles, 16 de octubre de 2013

Watch the stars as you fade away

La Luna hoy está preciosa. Está enorme, y naranja. Tiene a su alrededor como trozos de nubes.
Sabes que nunca se me ha dado bien describir cosas.
Por eso, cada vez que miro a la Luna, o a las estrellas, algo dentro de mí se corrompe.
Estás a 300 y pico kilómetros de distancia y, si te asomas, puedes apreciar con la misma claridad que yo la enormidad de los astros.
Cada vez que miro a los Nocturnos, me asaltan muchas preguntas. Sobre qué estarás haciendo. Sobre si estás apreciando a los Nocturnos como yo. Sobre si me sigues queriendo. Sobre si lo seguirás haciendo cuando los Nocturnos se vayan.
Y todas esas preguntas me devuelven a mi estado inicial de tristeza y caos.
Dicen que los ignorantes son los más felices.
Sigo sin saber por qué nunca cuentan conmigo para las encuestas.

jueves, 1 de agosto de 2013

Sonrisas sardónicas.

Hoy mi madre me ha preguntado que si amo la vida.
Mi respuesta ha sido un rotundo no, sin apenas dudarlo.
Acto seguido, y con bastante sorpresa, lo que no sé si es fingida, me ha preguntado que si Carlos había cortado conmigo.
Mi respuesta volvió a ser un rotundo no.
Después, también sorprendida, me ha preguntado que si, incluso con Carlos, sigo sin amar la vida.
Mi respuesta ha sido una sonrisa considerablemente sardónica y un asentimiento.
Me ha mirado sin comprenderlo, y lo único que he podido decir antes de que las lágrimas me amenazaran, fue un "hombre, si estuviera aquí..."
Y entonces, como poniéndose a la defensiva, se ha puesto a explicarme que, para que me pusiera en su lugar, Carlos, de repente, un completo extraño para ellos, estaba en la parte más alta de las cosas que me importan y que ellos, tras su llegada, han sido relegados como al tercer o cuarto puesto.
Mi respuesta consistió en un asentimiento.
Aunque no es del todo así.
Incluso antes de que llegara Carlos, mi familia estaba relegada a un tercer o cuarto o puede que incluso quinto puesto. Y no lo digo ahora porque esté considerablemente enfadada.
Llevo varios años sin sentirme a gusto en mi propia casa y con mi propia familia, y ese sentimiento se ha visto gratamente intensificado este último año.
¿Sabéis lo que es eso? ¿El no poder estar bien con tu propia familia? ¿"Con tu propia sangre"?
Mi padre me comento hace poco que conmigo se veían perdidos, que no sabían de mis inquietudes, de mis pasiones. Que apenas me conocían.
Dime, ¿cómo me vas a conocer si lo poquito que hacéis es alejarme de vosotros?
¿Cómo puedo vivir yo bien, cómo puedo "amar la vida" si mis propios padres han reconocido el no conocerme?

miércoles, 31 de julio de 2013

Aterrada.

Mientras escribo esto, estoy tumbada sobre el sofá, con la falda del vestido subida hasta la cintura, de tanto movimiento.
El único sonido que me acompaña es el tic tac del reloj, el "tic tic tic" al pulsar cada letra en el móvil y los sonidos de mis vecinos, que siguen plácidamente con su vida.
En esta soledad y semioscuridad en la que me hallo, lo único que se me ocurre es pensar. Pensar en lo mucho que lo echo de menos, en lo sola que estoy sin él.
Tengo miedo de perderte, Carlos. No te imaginas cuánto.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Casas extrañas, despertada temprano.

Son las nueve y veintiun minutosnde la mañana, y yo me acabo de despertar en una colchoneta sobre el suelo de una amiga que hasta hace simplemente seis meses no sabía de su existencia.
Seguramente cometa errores de ortografía, pero es que estoy desde un iPhone.
Una noche inolvidable, sí señor, en la que una descubre que ha cambiado, ya sea a mejor o a peor, eso todavía no lo sé.
Mientras, en el suelo la dueña del iPhone gime en sueños, a lo mejor recordando lo sucedido por la noche. O no, ¿quién sabe?
A lo que iba, que mientras mi estómago ruge reclamando algi de comida, una empieza a recapacitar sobre su vida, y anpreguntarse cómo ha acabado aquí. Bueno, lo mío es simple, cogimos un autobús y después nos recogieron en otro pueblo.
Pero basta de hablar de lo de anoche, que los pactos de silencio son muy útiles.
Y como suele pasar, ya se me ha olvidado lo que iba a decir, de todas formas tampoco sería muy importante.
Lo que sí, es que llevo varios días copiando en el móvil palabras sueltas entre comillas que no pongo porque no sé donde están las comillas, que me recuerdan a hechos o personas a las que ya le escribiré algo, si tengo el tiempo y las ganas.
Las campanas resuenan para recirdarte que son y media.
Y lo otro es que me avergüenzo de muchísima gente, principalmente por haberlos considerado mis amigos y que me abandonan a las primeras de cambio.

PD: Yo nunca.

viernes, 7 de octubre de 2011

Me ghosta.

También llamado "cosas que hacen que vomite arco iris."
Y, como añadido especial, cosas que hacen que me ponga de los nervios, cosas que odio.

Los abrazos, por supuesto.
Gritar las canciones hasta quedarme sin voz.
No soporto que me presionen, que me metan prisas. Tengo mi propio ritmo.
Barba, camisa de cuadros, vainilla, tirantes.
Problem?
Andar descalza por la cocina.
Vestirme después de ducharme, no ponerme calcetines y estirar los dedos de los pies.
Observar las cosas con detenimiento, mucho.
Dejar que el tiempo pase, y después arrepentirme de haber perdido el tiempo.
Tener el cuarto hecho una puta mierda.
Stephen King. -cogiendo la palangana para vomitar arco iris.-
Caminar despacio.
Verde, re, diecisiete, tres.
Susúrrame, y casi me tendrás. Sólo casi.
Perderme, me encanta.
Hacer líneas absurdas con los lápices. 
Los médicos, las agujas, los odio.
Dar cabezazos hacia los lados, para ponerme bien el lkajfhlkjds flequillo.
Fijarme en los zapatos y las camisetas de la gente. wtf?!
System of a Down.
Spill Canvas. klahjsflakshflakjhflakhjflakhdflajkfh
Agachar la cabeza y sonreír, en vez de saludar.
No me gustan las cosas románticas. Oh, sí, va en serio.
Tampoco me gusta tener a alguien pegado detrás mía todo el día.
Correr, hacer ejercicio, paso.
¿Algo más?

viernes, 30 de septiembre de 2011

Wake me up when september ends.

Eh, despierta, Setiembre ya ha acabado.

Hoy es 30 de Setiembre
¿vale, y?.
Hoy es el último día de Setiembre
wow, que lista, ¿lo has averiguado tú sola o te han ayudado?
Mañana empieza Octubre
oh dios, nunca me lo habría imaginado.
Mañana empieza otro mes, otra época.
Ya acaba Setiembre, y con su despedida se lleva
o espero que lo haga
los malos rollos y tensiones.
Y con ello también trae nuevos días en blanco en la agenda para rellenar con malos rollos y tensiones.
Eh, tila, creo que debemos empezar a llevarnos bien, vamos a tener que estar un buen tiempecito juntas, ¿no crees?
No llevamos ni dos semanas de curso y ya quiero que acabe. Y no sólo por el estrés post-coital  de las asignaturas, por miles de millones de partículas subatómicas que no dejan de dar por culo cosas que no vienen para nada al caso.
Bueno, a lo mejor sí, pero eso lo dejaremos para otra entrada y para otro mes. Y ya que estamos para otra Cam.

Dios, unas ganas de mandarte mandarlo todo a la mierda sin que después me sienta mal.

El día menos pensado, a la hora menos pensada, ocurrirá lo que menos piensas que pueda pasar.

domingo, 25 de septiembre de 2011

"Por fin empezaba a dar señales de vida."

Situación: Narra Dominic, un chico que está enamoradísimo hasta las trancas de Cam, una chica que desde hace relativamente poco está [o estaba, mejor dicho] en estado de shock por razones que no vienen al caso. Ah, hay que decir que ella es una adicta al sexo y que él, bueno, la quiere más que a nada en este mundo. Dicho esto, pasen y vean.Por cierto, ambos viven juntos, que se me había olvidado decirlo.


Un día, en el que casi me obligaron a ir al instituto, cuando volví a casa, ella estaba de pie, en la cocina, con una camisa mía que le quedaba bastante grande, intentando cocinar algo. Justo cuando abrí la puerta, ella estaba agachada, buscando en uno de los cajones. Al verla, me dio un vuelco el corazón.
Cerré la puerta sin hacer ruido. Escuché que tarareaba alfo, con gesto algo cansado. Carraspeé, agachando leve la cabeza, con una tímida sonrisa. Ella se incorporó, algo asustada. Agachó también la cabeza, aún de espaldas a mí, con una sartén en la mano.
-Te... Te has levantado...- Murmuré, mirando hacia el suelo, intentando controlar el impulso de correr hacia ella y comérmela a besos.
- Nunca llegué a dormir.- Murmuró ella. Alcé un poco la cabeza, mirándola. Había ladeado el rostro, mirándome de reojo, con el gesto serio. Di un par de pasos hacia ella. No sabía muy bien por qué, pero tenía la sensación de que si me acercaba más, ella huiría de mí, como si fuese un animal salvaje que intentase cazar. Se dio la vuelta, quedando frente a mí. Su rostro expresaba temor, no sabía la razón. Instintivamente, alcé ambas manos, con las palmas hacia ella, dando un par de pasos más. Noté cómo agarraba con más fuerza la sartén.
-Tranquila.- Susurré, sin apenas mover los labios.- Nunca sería capaz de hacerte daño.- No apartaba mis ojos de los suyos, captando su reacción. Sus ojos se volvieron vidriosos, estaba a punto de llorar.
Di varios pasos más hacia ella, con todo el cuidado y el respeto del mundo. Cuando estuve lo suficientemente cerca, la abracé, con cuidado, con temor a que se pudiese romper. Noté cómo me correspondía al abrazo, con más fuerza de la que jamás habría podido imaginar. Tiraba de mi camiseta, intentando que la agarrara con toda mi alma. La escuché llorar, como nunca había escuchado a nadie llorar.
No pude parar mis impulsos.
Busqué sus labios como si estos fueran los únicos que me salvarían, al igual que ella buscaba los míos.
Echaba de menos sus besos, esos que me mantuvieron noches en vela deseando que se repitieran.  Esos que hacían que mi alma muriese durante un par de segundos y después, volviese a la vida.
Sentía que me empujaban, que Cam me empujaba. Despacio, con suavidad, haciendo que fuese poco a poco hacia la cama.
Me dejé llevar, ya que si la paraba, sería mi perdición y mi billete sin retorno hacia la locura.
Pocos segundos después, tropecé con el borde de la cama, cayendo sobre ésta, haciendo que Cam cayese conmigo. Nuestros labios se separaron por el susto que nos dimos al caer. Nos miramos un instante y, después, el tiempo pareció haberse detenido. Puse una mano sobre su mejilla, acariciándola, con una pequeña sonrisa en los labios.
-No has cambiado.- Susurré, mirándola con ternura. Ella cerró los ojos, sonriendo también ante las caricias que le daba.
-No, y espero que tú tampoco.- Abrió los ojos, mirando los míos con una pequeña sonrisa, casi retándome.
Minutos después, ya volvíamos a ser los de siempre.
Aunque con una pequeña excepción. Ese día no follamos, como siempre habíamos hecho. Esa tarde, hicimos el amor, propiamente dicho.
-Te quiero.- Gimió, minutos después de empezar.
Estábamos abrazados, sin espacios, sin obstáculos de por medio.
Solo ella. Solo yo.
Todo iba a cámara lenta, no parecía real. Ese día sí disfrutamos de nosotros mismos. Ese día sí fuimos felices.
Nuestras respiraciones se mezclaban al igual que nuestras caderas, que parecían una sola. Ambas se movían a la vez, al mismo ritmo.
Ella estaba tumbada, agarrando con fuerza la sábana de la cama, con los ojos cerrados, arqueando de vez en cuando la espalda. Sus piernas, al rededor de mi cintura, me hacían el trabajo algo más fácil.
Yo estaba sobre ella, las manos sobre la cama, a ambos lados de su cuerpo. Mis labios recorrían su cuerpo, mi espalda estaba encorvada para que mis besos resultasen más fáciles de realizar.
Nuestros jadeos, gritos y gimoteos pronto inundaron la habitación. Sí, he de reconocer que yo también gritaba, a veces incluso más que ella.
Segundos después, mi cabeza estaba entre sus pechos, su mano acariciando mi cabeza mientras reía suave. Yo había cerrado los ojos, resistiendo la tentación de volver a hacer lo que acababa de hacer.
Cam, mi Cam, acababa de volver. Y por la puerta grande.

jueves, 15 de septiembre de 2011

¿Nunca te lo has preguntado?

La razón de la existencia.
La mía es muy simple, para mí lo es, aunque para otras personas les resulte algo más complicado de entender.
Quiero ser importante, ya no sé si para el mundo entero, para una persona, para un perro o para una planta, me da igual. Quiero ser importante, punto. Que esas personas/cosas que me hayan elegido para serlo me reconozcan como tal.
Puede sonar un tanto egocéntrico y todo lo que quieras. Y sí, lo reconozco, tal y como lo estoy explicando puede sonar como tal. Pero esa no es mi intención.
No quiero ser una más. Quiero ser diferente... Que... La gente se dé cuenta de que existo.
Repito, esa gente no tiene porqué ser un grupo amplio de personas, una planta me sirve.
Pero hay un problema, sé que cuando "sea importante", no lo reconoceré, no me lo creeré, haré como si nada, como si escuchase llover. ¿Por qué? ¡Y yo que sé, pregúntaselo a Google!
Pero no, ahora en serio.
Quiero... No sé, en verdad tampoco sé muy bien lo que quiero, hay que reconocerlo.
Simplemente, me gustaría que... Por un amplio plazo de tiempo las cosas me fuesen bien, sin broncas, ni problemas, ni depresiones pos-parto... Espera, ¿qué?

- Da igual, da igual.
+ No, mierda, ostia puta. No da igual, pedazo de gilipollas. Creaste el blog para desahogarte y vaciar tu cabeza, decir las cosas tal y como las piensas. ¿Y por qué no lo haces?
- Porque tengo miedo a cómo reaccionarán, a si me lo echan en cara...
+ Tía, eres estúpida. Tú misma eres la primera que dices que te importa una puta mierda lo que digan los demás. ¿De qué coño vas? ¿Qué más da lo que piensen? ¡No puedes quedarte ahí parada como una estúpida, ¿no crees?! ¡Reacciona, joder!
- ¡¡Lo sé, lo sé!! Pero... Importa lo que la gente piense, al fin y al cabo son los que importan en la vida, ¿no?
+ ¡¡¡Y UNA MIERDA!!! NADIE IMPORTA EN TU VIDA MÁS QUE TÚ, JODER.
- Ya... Pero tampoco quiero acabar sola.
+ ¿EN SERIO, GILIPOLLAS? YA LO ESTÁS.
- Oh, gracias por recordármelo, en serio, muchas gracias.
+ Quieres que las cosas te vayan bien, pero no haces nada para que pase. Quieres tener un grupo de gente con la que poder estar, y lo único que haces es cavar más y más tu propia tumba, para acabar sola. Sabes que lo vas a hacer, reconócelo de una vez, ostias.
- No, no, no... ¡¡¡NO!!!


Eh, sí, da igual, saltémonos eso.
Ya hasta se me ha olvidado de lo que iba a hablar, valiente mierda...

Más cortos, pero esta vez, más cutres.



[Bléh, lo mismo del otro corto.]