Corrrrrrnify!!

Cornify

jueves, 28 de abril de 2011

Tienes que aceptarlo.

Hay que crecer. Acéptalo ya.
No puedes ser una niña siempre.
No puedes depender de todos.
Tienes que hacer cosas por ti misma.
Aprender de los errores.
Sonreír ante los problemas.
Ser feliz, disfrutar.
Sólo tienes 16 años, no puedes anclarte.
Te queda mucha vida por delante.
Olvida, ríe, ama, disfruta.
Pero sobre todo, vive tu vida.
Vívela como quieras, pero de forma, que cuando sea tu último día, no te arrepientas de nada de lo que has hecho.
Para que puedas contestar a "si tu vida acabase justo ahora, ¿podrías decir con sinceridad que has vivido de la forma en que has querido?" con un rotundo, y una amplia sonrisa.

domingo, 24 de abril de 2011

Sonríe, otra vez.

No dejes que nada cambie tu sonrisa.
Si sonríes, aunque no tengas ganas, aunque te estés muriendo lentamente por dentro, estarás engañando levemente a tu cerebro, diciéndole que puedes con esos problemas. Que eres más fuerte.

Al final, te encontrarás mejor.
Al final, todo pasará.
Al final, todo irá bien.

viernes, 22 de abril de 2011

Quítate la ropa, mírate al espejo.












Ríete de tu reflejo.

Espero con ansia el día en que vengas a por mí.

Oh, ¿por qué tardas tanto tiempo en venir a por mí y sacarme de este mundo vacío y sin vida e irnos juntos a ese lugar tan bonito del que nadie regresa?
Quiero mecerme en tus brazos y que me lleves lejos, lejos, lejos.
Y aún así, no quiero que vengas a por mí.

Querida amiga Lluvia...

Oh desesperación.
Quiero salir... Deseo salir a la calle. A disfrutar de la lluvia. A liberarme.
No quiero estar aquí. No. Quiero huir. Joder, quiero vivir.
Empaparme. Ser feliz. Sonreír. Soñar.
Pegar saltos en los charcos como si no hubiese un mañana. Como si no hubiese resfriados acechando.
Dormir en la calle. En un tejado. Contemplar las estrellas. Seguir intentando.
Llorar y reír. Sufrir y disfrutar.
Sigue lloviendo, y yo agarro con fuerza mis botas de agua.

Cosas que una escribe cuando está desesperadamente aburrida.

Se levanta, decidida y se dirige al espejo de cuerpo entero que cuelga en la pared. Los ojos cubiertos de lágrimas, la voz rota, mira su reflejo y habla, despacio.
-Ya está bien, no quiero seguir jugando. No me apetece. ¡Abandono!
Su reflejo la mira, aguantando la risa. Cuando habla, su voz no se parece a la suya, es seria, burlona. Se ríe de ella.
-¿No ves que no puedes ponerle fin? Aquí no decides. Perdiste todo derecho a decidir cuando empezaste a jugar. No puedes acabar así como así.
-¿Cómo que no? -pregunta asustada.
-No. Esto forma parte de tu vida. No puedes ponerle fin a tu vida.
-Si esa es la única forma que hay de acabar con esto, la llevaré acabo. -Su voz no es más que un susurro. Saca una pequeña navaja de detrás del espejo. Siempre la guardó ahí. Nunca pensó que llegaría a utilizarla.
La acerca a su muñeca, con cuidado, con miedo. Corta despacio, aguantando el dolor. Cierra los ojos, yendo más rápido, sin dejar de llorar.
-Lo siento.-susurra, cayendo al suelo, para nunca más poder levantarse.